Casas de pueblo en venta encantadoras, pueblos preciosos, escondidos, tranquilos, medievales, trabajados y sudados durante siglos. Eso nos encontramos en el último viaje por las altas cinco villas. Tuvimos la suerte de pasar por Sos del Rey Católico, y de pasar un buen rato en Isuerre. Hacía frío, mucho frío, incluso una neblina se suspendía en el ambiente pero lejos de disipar la curiosidad por esos lugares de monte bajo del bajo Pirineo, lo que hizo fue darle más autenticidad al asunto, porque el olor de leña quemada en las chimeneas impregnaba todo el pueblo. La imaginación volaba libremente, daba pensar que estaban preparando las brasas para comer, o simplemente calentándose al calor de la chimenea, en esas viejas cadieras de madera recuperadas con tanto tesón del olvido y la carcoma. Todo el pueblo es de piedra y sillares: Las calles y las casas.


Llegamos casi por casualidad, aunque lo íbamos buscando. Quizá ha sido la “plazoleta” (si se me permite la expresión) de montaña más bonita que he visto nunca. Parecía un lugar por descubrir, virgen, sin malear. Pero sólo era una plaza. Eso sí, reunía todo lo que le da esa sensación de acogimiento hogareño: Casas bajitas, plaza pequeña, una estrada estrecha en la que no caben coches, una salida de la plaza con arcada gótica, casas y suelos de la plaza de piedra, balconadas de madera, flores en primavera y veranos, y una fuente muy trabajada y en armonía con la plaza en el centro de la misma. Abajo os ponemos fotos. Allí hay una casa de turismo rural la casa es el El Balcón d´Onsella. Reformada hace poco por completo, un lugar desconocido, hecho por y para el descanso. Seguro que todo esto les sonaría a Chino a los Isuerrenses de antaño, cuando había que ir a la capital para ver como rugía un motor de coche. Pues bien, da la sensación de que en ese pueblo, en esa zona, todo sigue siendo igual. Y también para disfrutar de sus vistas. A un amante de la mountain bike como yo, le va a encajar. No es un sitio con extrema dureza en los caminos, sino que están hechos para divertirse pero a la vez hacer deporte.


La única pega para alcanzar un estado de paz interior máximo, es que hay cobertura, y el sempiterno sonido desagradable del teléfono puede devolvernos a la realidad. Menos mal que estos trastos ya lo hacen con botones de on y off.
Puedes conocer las Cinco Villas a través de sus casas de pueblo en venta, entre las que está la casa rural de la que hemos hablado